Somos Tierra Inquieta.

No sabemos estar quietos (ni falta que hace).

Nos movemos y no nos conformamos con lo establecido. No venimos solo a alimentar; hemos venido a demostrar que desde un rincón del mundo rural también se puede ser el centro de operaciones de una alimentación sencilla, rica y honesta. Sin trampa ni cartón, sin cosas que no sabes ni pronunciar ni cuentos de tendencias modernas.

Vivimos en lo rural, pero estar rodeados de campo no significa ir despacio ni pasarnos el día mirando el monte. Somos innovación pura y soñamos global.

Con los pies en la tierra, la cabeza en el futuro y las ganas intactas de comernos el mundo… procurando que al mundo le siente bien lo que hacemos, sin dejar de ser quienes somos.